Friday, February 25, 2011

Y con 5


La Mano del Alquimista ha llegado hasta aquí. Ha cumplido 5 años. 5 años escribiendo. Increíble, para mí por lo menos.

De hecho sería más increíble si hubiese mirado bien la fecha, porque estaba convencido que empecé a escribir un 25 de febrero, cuando el primer post fue el 9 de febrero de 2006. Sí, llego un poco tarde, pero eso no es lo importante. ¿Qué es lo importante ahora?

Creyendo que era el 5º aniversario, me puse a hacer un repaso general desde febrero de 2006 hasta ahora. Y fue indescriptible.

Empecé todo esto con 16 años. Para mí hace toda una vida de eso. ¿Hasta qué punto? Te invito a que cojas un post al azar de 2006, de 2007 o de 2008.

Porque solo hay una cosa que me ha dado más escalofrío que el ver todas las cosas en las que he cambiado, y es el ver todas las cosas en las que no me he movido un ápice. Están ahí, algunas más ocultas que otras, pero siguen en alguna parte, esperando su momento para salir con la canción apropiada en el momento justo.

Desde luego, entre las cosas que mantengo no puedo mencionar la constancia de escribir. Brillo por mi pasotismo. Antes este blog tenía como objetivo ser un lugar donde escribir lo que se me pasase por la cabeza, dando igual el qué. Ahora no escribo a no ser que sienta que tengo algo realmente grande que decir... para luego escribir una chorrada.

Pretendía hacer un extenso análisis uno a uno de los post más importantes para ver cómo era y cómo he evolucionado. Pero, ¿a quién le importa realmente? Vamos a lo importante: Creía que no, pero he aguantado 5 años escribiendo aquí. Y en un post realmente antiguo, de los que he releído, he encontrado algo que me ha helado la sangre. No voy a decir qué es, porque entonces no sería divertido. ¿Te ves capaz de encontrarlo? No creo que tengas la paciencia para ello. De hecho, duda que tengas siquiera las ganas. Pero cuando lo leí pensé que no podía ser, que en aquella época ya había pronunciado en una frase tan simple semejante profecía que a día de hoy es un martillo de fuego en mi cabeza y en mi pecho.

Porque hay cosas que sencillamente no quieren dejar de sorprendernos. Y la primera de todas es la vida.

Un brindis por La Mano del Alquimista. Fiel compañera, humilde amiga. Pasa desapercibida, pero siempre está ahí.

Por cierto, si esto sigue existiendo dentro de 5 años, tengo un mensaje para Lino de 26:

No te rindas. Si ya te has rendido, tranquilo. Ahora es el momento de retomarlo.

Pero si ya lo has conseguido, enhorabuena. Lo hiciste. Y me siento orgulloso.

Thursday, February 10, 2011

AO



Siéntate un segundo, que quiero hablar contigo. Tranquilo, relájate. Respira hondo. Piensa bien en lo que has hecho. ¿Lo ves? Puedes verlo, ¿verdad? ¿Oyes la noche? Llama. No está aquí, está lejos, muy lejos. No es un lugar, no es un momento. No se sostiene al tiempo ni al espacio. Es de noche, las estrellas brillan y los edificios se alzan. La música rompe tus oídos. El corazón se rompe y explota en mil pedazos, se expande y se expande y se expande. Lo puedes ver todo al mismo tiempo.
Las estrellas, los edificios y la música. El viento, el frío y el calor al mismo tiempo. La manga corta. Y la noche.
La música.
Todo el mundo, libre.
La ciudad no duerme.
Y todo el mundo te da igual.
Solo está ella. De pie y esperando.

Y tú eres tan imbécil que no sales a buscarla. No hay noche, no hay estrellas. No hay ciudad, ni hay baile, ni manga corta.

Pero hay música, ¿no? Pues sé que te duele. Pero tarde o temprano tendrás que admitirlo. Tarde o temprano tendrás que admitir que solo la música no será suficiente.