Wednesday, December 31, 2008

¿Y quién lo hubiera dicho?


Hasta ayer no me había dado cuenta. ¿Cuánto hace que me gradué en el bachillerato? ¿Siglos? ¿Vidas? Parece que fue una etapa completamente lejana, como quien recuerda cuando entró en la guardería (o en preescolar) o en primero de primaria.

Pues señores, me gradué el año pasado. Solo hace un año que dejé ese mundo. Y queda lejano. Muy lejano.

¿Y quién lo hubiera dicho?

¿Quién hubiera dicho que lograría graduarme, sin haber aprobado ni UN SOLO examen de latín en los dos años de bachillerato, aprobando únicamente el último examen final de recuperación?
¿Quién huebiera dicho que acabaría estudiando Filosofía? ¿Y que me matricularía en japonés?
¿Quién hubiera dicho que lograría entrar en un grupo, y que conocería tanta gente?
¿Quién hubiera dicho que haría un curso de extensión universitaria de cultura japonesa organizado por una asociación de la que acabaría formando parte de su junta directiva?
¿Quién habría dicho que haría amistades japonesas?
¿Quién habría dicho que dejaría la carrera, y que entraría en otra? Lo que se traduce en: ¿quién habría dicho que en un año me graduaría en bachillerato y entraría en dos carreras distintas?
¿Quién habría dicho que llegaría a ser catequista de mis propios hermanos pequeños?
¿Quién habría dicho que llegaría a fumar, aunque fuese por un corto periodo de tiempo?
¿Quién habría dicho que vería Benalmádena?
¿Quién habría dicho que viajaría a Asturias, y finalmente conocería a Irene?
¿Quién habría dicho que esa chica que tanto me gustaba mirar en el autobús también le gustaba, y acabaríamos saliendo? ¿Quién habría dicho que no funcionaría?
¿Quién habría dicho que aquellas cosas que parecían imposibles se convirtieron en posibles?
¿Quién habría dicho que algo que antes parecía tan imposible como conducir se convirtiese en algo tan sencillo y automático como respirar?
¿Quién habría dicho que en Halloween me emborracharía por primera vez en mi vida, y que en esa fiesta acabaría metido en la cama con un tio con gafas y pelo castaño corto y que, a la mañana siguiente, quien estuviese a mi lado fuese una tía de pelo largo rubio?
¿Quién habría dicho que Ale y yo volveríamos a llevarnos bien?
¿Quién habría dicho que todo iba a seguir tan parecido, y que sin embargo
todos hayamos crecido algo?
¿Algunos más que otros?

Con esto, yo digo, ¿quién puede escapar a los vientos del azar? ¿Quién puede escapar a los caminos del destino?
¿Quién puede negar que, incluso encerrado en la más terribles de las monotonías, cuando ya lo hayas olvidado, siempre habrá un hueco en tu vida dispuesto a sorprenderte con la más absoluta impredecibilidad?
¿Quién puede negar que ha sido un año terriblemente intenso?
¿Y quién puede decir nada del 2009?
¿Gran año? ¿Terrible?
Pobrecito, todo el mundo hablando en su nombre.
Dejadle estar. Ya actuará solo, como hicieron todos antes que él.

Y nos mostrará lo que nos tenga que mostrar.

Y en cuanto a ti, 2008

Gracias

Porque en este momento no puedo sentir otra cosa que gratitud por este año.

A pesar de todo,

gracias.




Y para romper con la solemnidad de este post
y para despedirme de este querido 2008
un vídeo que marcó un antes y un después en mi vida


Wednesday, December 24, 2008

Meeri Kurisumasu

Este año, por primera vez, he podido darme cuenta de una cosa que creo que es bastante importante.
A lo largo de toda mi vida, he oído muchas cosas acerca de la Navidad. Unas buenas y otras malas. Lo primero que oyes es que es la celebración del nacimiento de Jesús, y que por ello es muy importante. Lo que realmente te importa cuando tienes cinco años es que es la mañana que te llegan los regalos (en mi familia, los Reyes Magos venían el 25, somos así de originales). Luego, en la tele y en las películas empiezas a escuchar cosas como "es una época de alegría" o "es una época de estar con la familia" y empiezas a ver especiales con actores haciendo de Papa Noel diciendo lo que es "el verdadero espíritu de la Navidad". Por supuesto, uno comienza a sentirse muy confuso, porque pierde el norte y ya no sabe ni lo que está celebrando.
Y la cosa no acaba ahí. Porque no puede faltar una opinión completamente anti-Navidad, ya sea porque dice que ya se ha olvidado el verdadero significado, o ya sea porque su verdadero significado es y siempre ha sido comprar y gastar y cabalgar la ola del consumismo. También puede ser porque no tienen motivos para sentirse alegres, y les da igual un día que otro, pero encima rechina ver que otros no lo ven así. Los motivos, como el océano, no se detienen en el horizonte.

Pero este año, como he dicho antes, creo que he empezado a comprender una cosa. A riesgo de pecar de relativista, me parece que todo está dentro de nosotros, y que el verdadero significado de la Navidad, si realmente existe, es aquel que cada uno sienta. Y creo que este año he descubierto el mío. Navidad, si no estoy mal informado, viene de "natividad", de "nacimiento". ¿Qué más se celebra con un nacimiento? No es solo el cumpleaños de un nuevo bebé. El sabio Peter Griffin lo dice en un capítulo, el capítulo en que Stewie cumple un año: "Esto no es solo el cumpleaños de Stewie. Celebramos el día que la familia se completó".

Creo que la Navidad es algo más que el nacimiento de Jesús. Es el nacimiento de una familia. Y durante toda mi vida no he sido capaz de verlo. Pero ahora las cosas son distintas.
Ahora mis hermanas mayores viven en distintas privincias, con sus novios, haciendo sus propias vidas, y no paran apenas por casa. En algunas vacaciones pasan unos días, eso cuando no están desfasándose en alguna otra parte de Europa. Y ya no hablemos de mi hermano mayor, que aunque no se ha mudado, parece haber descubierto el placer de viajar y está cada dos por tres en otro país (el placer de viajar, y el significado de la palabra "beca", claro).
Nunca antes me había dado cuenta de la fuerza que tenía la frase "¡Anda, si volvemos a estar los seis!" cuando estábamos todos los hermanos.
Y este año, han venido mis dos hermanas mayores a pasar la Navidad, y se han traído a sus novios (que ya han vuelto a sus casas, pero por lo menos han pasado unos días con nosotros, y algo es algo). Y volvíamos a estar los seis (ocho, contando a mis padres, y 10 contando a mis cuñados, y 11 contando al otro cuñado que no ha dormido con nosotros, pero si ha estado todos los días =P).
Y uno de estos días, sentado en mi cocina, mirando a todos reunidos en el salón, se me vino a la cabeza. Quizás ese era MI verdadero significado de la Navidad. Comprendí el por qué se dice tanto de "estar con la familia".

Ha habido años en los que apenas ha habido regalos, así que descarto lo de "impulso consumista" porque no lo he echado en falta. Tampoco ha nevado nunca, ni han venido viejos de Laponia en trineo, así que también lo descarto. No soy muy aficionado al turrón, ni a los ferrero, ni demás. Voy descartando opciones de lo que es la Navidad, hasta que me encuentro con mi familia.
Navidad = Natividad. Celebramos el nacimiento desde la primera hija hasta el último. Y, por estúpido e hipócrita que les suene a tantas personas, yo les digo: ¿y? Porque a mí me gusta sentir en esta época que aún tengo una familia, cosa que veo es cada vez más extraña estos días. Y no todos son rosas, y se pasan dificultades, pero, joder, da gusto pensar que aunque el tiempo pasará, y nos iremos yendo todos de casa y cada uno se irá por su camino, hay una fecha cada año que nos lo recuerda, que nos recuerda que estamos ahí, y que por algo hemos nacido.

Y gracias a Dios que la familia no se queda en la sangre. Gracias a Dios que está ahí esa otra familia, de salir por la calle, de ir a los bares y a los locales, de quedarse charlando en la puerta de casa de algunos, o en el parque con otros, o en la plaza con otros.
Supongo que no es lo mismo, y esta segunda clase de familia puede acabarse, o puede no hacerlo. Pero coño, creo que eso es lo de menos, ¿no?

Así que, a los que tienen una familia, a los que no, a los que tienen seres queridos, a los que no, a los que la Navidad les supone algo, a los que no, a los que la odian y a los que no, por primera vez en toda mi vida puedo decir por mi propia comprensión:

Feliz Navidad. Tralaralará. Eah.

Sunday, December 14, 2008

Pagagnini - Pachelbel Canon

Todo (o casi todo) el mundo conoce el monólogo de "Pachebel, pachebel, I'll see your ass in hell!!", especialmente los que me han oído tocar alguna vez la guitarra =P
Pues bien, parece que este grupo llamado Pagagnini (es la primera vez que los veo, deben de ser una especie de Les Luthiers, pero sin ser luthiers xD) tiene también su pequeño homenaje a esta simpática obra. Y creo que el señor Rob Pavarian se sentirá muy identificado con el chelista de este grupo. Enjoy.



Wednesday, November 19, 2008

Goin' far away

Cuando lees un shonen desearías ser una persona hábil en la pelea sin problemas para desenvolverte contra ningún rival, o sencillamente con una gran habilidad extraordinaria para todos. Lees un shojo y desearías ser un tipo atractivo e irresistible y tener a todas las mujeres tras de ti. Lees un harem y desearías ser el pringado que eres, pero que gustes a una/unas chicas precisamente por esa faceta inocente tuya. En esos mangas desearías que tu primer amor se convirtiese en la persona con la que te vas a casar. Pero lees un seinen que te hace querer ser un Casanova con una enorme y larga... lista de conquistas sexuales. O ves una sit-com americana que te hace querer tener una vida estable pero cómica a los 28 años. O ves Bobobo y desearías que tu vida fuera una locura sin ningún sentido. Ves un vídeo de Team Ryouko y desearías ser un maestro de artes marciales especializado en tricks. Lees BECK y desearía conmover multitudes con la música. Ves un vídeo de capoeira y quieres hacer capoeira, o de break-dance y quieres hacer break-dance. O ves fotos de skate y desearías haber empezado a hacer skate de pequeño. Y por último te miras a ti mismo y ves que los años han pasado, y pasarán, y no eres ninguna de esas cosas, ni tampoco has hecho ninguna de esas fantasías. Y lo único que deseas es dejar de sentirte tan tan estúpido.
Pero cuando no leo ninguna de esas cosas, no soy capaz de saber lo que realmente deseo.




Sigo sin saberlo.

P.D: Con todas esas cosas, solo deseo una cosa en común: Tener el pelo tan chulo como lo tienen ellos.

Friday, November 07, 2008

Ameno


Ayer tuve un examen de kanjis. No fui los dos últimos dias a clase, por lo que no sabía que se había puesto, pero aun así era bastante intuible que ese dia habría muy seguramente.
Si hubiese querido, habría estudiado algo. No era tan difícil.
Pero hice oidos sordos. Pensaba que si no me lo habían dicho, no tenía por qué saberlo, y si no estudiaba, y suspendía el examen, tendría la conciencia tranquila.
Pero creo que la verdad es demasiado evidente, y podré engañar a todo el mundo. Pero no me puedo engañar.
Me encantaría engañarme más a menudo. Bueno, en realidad lo hago. Más bien, diría que ojalá lo consiguiese más a menudo.

En psicología dicen que siempre sabes la respuesta a cómo resolver un problema. O al menos, cuál es la que más quieres coger.

Y yo solo quería hacer patente que soy estúpido por hacer estas cosas.

Qué fácil es lamentarse en el blog, diréis. Lo es, pero yo no me lamento. Me rio de mí mismo. Eso es todo.


También decir que es muy duro, muy duro, oir como una de las tres únicas canciones que has compuesto, y de la que te sientes tan orgulloso y en la que has volcado tanto trabajo, te vengan y te digan "tio, es igual que una canción Enya. Es exactamente igual, los mismos cambios".
Ahí sí. Ahí sí me lamenté de mí mismo. No debería dejar que me afecten esas críticas. Pero yo lo dejaba. No sé por qué pero lo hice. Echar por tierra tu ilusión en una frase que seguramente iba sin la más mínima maldad. Pero a mí me partió por la mitad.
No sé si alguien es capaz de comprender eso. De cómo algo tan importante para ti se ve rebajado a la mera imitación. No, no me sirve el clásico "es que es muy difícil hacer algo que no se haya hecho ya... muchas canciones se parecen entre sí...". Ese placebo no me sirve.
Esa canción es una hija para mí. Y esa simple me la ha pisoteado y reducido a la mierda. Y si la canción es mierda, yo también.

Sea verdad o no, así me sentí en aquel momento.

Porque es posible que tuviese razón, al fin y al cabo.


joder

Wednesday, October 29, 2008

Move


¿Sabéis una cosa? Hoy quiero alzar mi copa por todos aquellos momentos en los que decidí que lo que más necesitaba era estar triste. Esos momentos en los que sentía que lo único que era capaz de hacer era dar un paseo con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha. Esos momentos en los que, sin ningún acontecimiento especialmente trágico ni traumático, sentía ese desagradable mordisco en el corazón, que es difícil distinguir si es agrio o dulce.

Esos momentos que este viento trae, con su frío casi invernal, saliendo de dedos, nariz y orejas.

Esos momentos en los que por mucho abrigo que lleves encima, siempre estarás desnudo.
Porque ahora me siento con ganas de coger el coche (porque ahora puedo, chincha), irme a Sevilla y dejarme llevar a ver qué me encuentro, sabiendo que volveré a casa terriblemente decepcionado (bueno... aunque la última vez que hice eso acabé consiguiendo una cita pero... no puedo ir con esa esperanza siempre. Y creo que nisiquiera querría que volviese a pasarme).

Porque este frío y la borrachera te hacen sacar lo que llevas dentro y escondes. Ambos sacan a relucir tristezas ocultas. Y no soy pesimista. A veces esas tristezas tienen que salir. Tenemos que dejar que se expresen.
O al menos, yo quiero dejar que se expresen. De vez en cuando, perder el tiempo estando paseando por la fría Sevilla.

Un brindis por la tristeza. Porque es la única que sigue a nuestro lado en los peores momentos. ¿O alguien me lo puede negar?

Sunday, October 19, 2008

BLAST


Esa... esa mirada perdida.
A veces no hacemos cosas que queremos hacer porque no queremos que los demás sepan que queremos hacerlas.

¿Probablemente una de las mayores verdades que haya oido? ¿Cuántas cosas...?

¿Sabes una cosa? Me estoy acostumbrado a observar... Observar y observar... Sin hacer nada. Convirtiéndome en el perfecto espectador.

Casi parece que he olvidado lo que se siente. Subido ahí..

¿Qué sentiría si volviese a subir? Ahí arriba.

Es un universo prohibido. Un lugar tan lejano. Destinado a otra persona.

¿Soy yo esa persona?

¿Qué hay ahí que tanto me llama? No parece mi lugar. No parece el lugar al que pertenezca.

Pero entonces, ¿por qué me llama? ¿Qué hay ahí?

¿Qué se sentía ahí? Casi parece que lo haya olvidado.

Parece fácil olvidar. Ignorar.

Y nos quedamos sentados, esperando... a que ocurra algo.

El perfecto espectador.

Tan estúpido, joder...

¿Y qué pasó con el sueño?

A veces me llama.

Pero siento que no pertenezco ahí. Aunque a veces me llama.









Me quedo callado. Esperando que ocurra algo.

Ignoro la llamada. Y ansío hablar a quien me ignora.

Esperando que ocurra algo.

Mientras el cigarro se consume.