Wednesday, November 19, 2008

Goin' far away

Cuando lees un shonen desearías ser una persona hábil en la pelea sin problemas para desenvolverte contra ningún rival, o sencillamente con una gran habilidad extraordinaria para todos. Lees un shojo y desearías ser un tipo atractivo e irresistible y tener a todas las mujeres tras de ti. Lees un harem y desearías ser el pringado que eres, pero que gustes a una/unas chicas precisamente por esa faceta inocente tuya. En esos mangas desearías que tu primer amor se convirtiese en la persona con la que te vas a casar. Pero lees un seinen que te hace querer ser un Casanova con una enorme y larga... lista de conquistas sexuales. O ves una sit-com americana que te hace querer tener una vida estable pero cómica a los 28 años. O ves Bobobo y desearías que tu vida fuera una locura sin ningún sentido. Ves un vídeo de Team Ryouko y desearías ser un maestro de artes marciales especializado en tricks. Lees BECK y desearía conmover multitudes con la música. Ves un vídeo de capoeira y quieres hacer capoeira, o de break-dance y quieres hacer break-dance. O ves fotos de skate y desearías haber empezado a hacer skate de pequeño. Y por último te miras a ti mismo y ves que los años han pasado, y pasarán, y no eres ninguna de esas cosas, ni tampoco has hecho ninguna de esas fantasías. Y lo único que deseas es dejar de sentirte tan tan estúpido.
Pero cuando no leo ninguna de esas cosas, no soy capaz de saber lo que realmente deseo.




Sigo sin saberlo.

P.D: Con todas esas cosas, solo deseo una cosa en común: Tener el pelo tan chulo como lo tienen ellos.

Friday, November 07, 2008

Ameno


Ayer tuve un examen de kanjis. No fui los dos últimos dias a clase, por lo que no sabía que se había puesto, pero aun así era bastante intuible que ese dia habría muy seguramente.
Si hubiese querido, habría estudiado algo. No era tan difícil.
Pero hice oidos sordos. Pensaba que si no me lo habían dicho, no tenía por qué saberlo, y si no estudiaba, y suspendía el examen, tendría la conciencia tranquila.
Pero creo que la verdad es demasiado evidente, y podré engañar a todo el mundo. Pero no me puedo engañar.
Me encantaría engañarme más a menudo. Bueno, en realidad lo hago. Más bien, diría que ojalá lo consiguiese más a menudo.

En psicología dicen que siempre sabes la respuesta a cómo resolver un problema. O al menos, cuál es la que más quieres coger.

Y yo solo quería hacer patente que soy estúpido por hacer estas cosas.

Qué fácil es lamentarse en el blog, diréis. Lo es, pero yo no me lamento. Me rio de mí mismo. Eso es todo.


También decir que es muy duro, muy duro, oir como una de las tres únicas canciones que has compuesto, y de la que te sientes tan orgulloso y en la que has volcado tanto trabajo, te vengan y te digan "tio, es igual que una canción Enya. Es exactamente igual, los mismos cambios".
Ahí sí. Ahí sí me lamenté de mí mismo. No debería dejar que me afecten esas críticas. Pero yo lo dejaba. No sé por qué pero lo hice. Echar por tierra tu ilusión en una frase que seguramente iba sin la más mínima maldad. Pero a mí me partió por la mitad.
No sé si alguien es capaz de comprender eso. De cómo algo tan importante para ti se ve rebajado a la mera imitación. No, no me sirve el clásico "es que es muy difícil hacer algo que no se haya hecho ya... muchas canciones se parecen entre sí...". Ese placebo no me sirve.
Esa canción es una hija para mí. Y esa simple me la ha pisoteado y reducido a la mierda. Y si la canción es mierda, yo también.

Sea verdad o no, así me sentí en aquel momento.

Porque es posible que tuviese razón, al fin y al cabo.


joder

Wednesday, October 29, 2008

Move


¿Sabéis una cosa? Hoy quiero alzar mi copa por todos aquellos momentos en los que decidí que lo que más necesitaba era estar triste. Esos momentos en los que sentía que lo único que era capaz de hacer era dar un paseo con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha. Esos momentos en los que, sin ningún acontecimiento especialmente trágico ni traumático, sentía ese desagradable mordisco en el corazón, que es difícil distinguir si es agrio o dulce.

Esos momentos que este viento trae, con su frío casi invernal, saliendo de dedos, nariz y orejas.

Esos momentos en los que por mucho abrigo que lleves encima, siempre estarás desnudo.
Porque ahora me siento con ganas de coger el coche (porque ahora puedo, chincha), irme a Sevilla y dejarme llevar a ver qué me encuentro, sabiendo que volveré a casa terriblemente decepcionado (bueno... aunque la última vez que hice eso acabé consiguiendo una cita pero... no puedo ir con esa esperanza siempre. Y creo que nisiquiera querría que volviese a pasarme).

Porque este frío y la borrachera te hacen sacar lo que llevas dentro y escondes. Ambos sacan a relucir tristezas ocultas. Y no soy pesimista. A veces esas tristezas tienen que salir. Tenemos que dejar que se expresen.
O al menos, yo quiero dejar que se expresen. De vez en cuando, perder el tiempo estando paseando por la fría Sevilla.

Un brindis por la tristeza. Porque es la única que sigue a nuestro lado en los peores momentos. ¿O alguien me lo puede negar?

Sunday, October 19, 2008

BLAST


Esa... esa mirada perdida.
A veces no hacemos cosas que queremos hacer porque no queremos que los demás sepan que queremos hacerlas.

¿Probablemente una de las mayores verdades que haya oido? ¿Cuántas cosas...?

¿Sabes una cosa? Me estoy acostumbrado a observar... Observar y observar... Sin hacer nada. Convirtiéndome en el perfecto espectador.

Casi parece que he olvidado lo que se siente. Subido ahí..

¿Qué sentiría si volviese a subir? Ahí arriba.

Es un universo prohibido. Un lugar tan lejano. Destinado a otra persona.

¿Soy yo esa persona?

¿Qué hay ahí que tanto me llama? No parece mi lugar. No parece el lugar al que pertenezca.

Pero entonces, ¿por qué me llama? ¿Qué hay ahí?

¿Qué se sentía ahí? Casi parece que lo haya olvidado.

Parece fácil olvidar. Ignorar.

Y nos quedamos sentados, esperando... a que ocurra algo.

El perfecto espectador.

Tan estúpido, joder...

¿Y qué pasó con el sueño?

A veces me llama.

Pero siento que no pertenezco ahí. Aunque a veces me llama.









Me quedo callado. Esperando que ocurra algo.

Ignoro la llamada. Y ansío hablar a quien me ignora.

Esperando que ocurra algo.

Mientras el cigarro se consume.

Thursday, September 25, 2008

Vuelta

Vuelta a los orígenes. Vuelta a los recuerdos. Vuelta al tiempo pasado.
Vuelta a ser un niño, aquel niño que escuchaba como se encendía el ordenador como un lujo que rara vez podía permitirse para jugar a esos emocionantes juegos.
A ese tiempo que nunca existió, donde sigo eternamente vivo. Lleno de recuerdos y momentos confusos, parecidos a la noche. Quizás nunca estuvieron ahí. Solo en mis recuerdos.
Vuelta a ver esas series de mi infancia. Esas series de mi adolescencia. Los primeros animes. Lain, Escaflowne, Slayers... y por qué no: Bob, embotellado genio es.
Vuelta al descubrimiento de la música. A esa primera vez que una canción despertó algo en una parte que nisiquiera sabía que existía.
Vuelta a aquellos momentos. Sí, aquellos momentos que ya nadie recuerda.
Recuerdos de aquellos momentos que en sus inocentes risas me gritan. Me gritan que están ahí.
Ese momento que no soy capaz de captar.
Esa película que me dio miedo y no sabía por qué. Ese vídeo que nunca terminé de entender.
Ese libro que tanto me llenó.
Esa pipa que tanto fumé.
Esas historias que me hicieron llorar.
Vuelta a esos sueños que lo superaban todo. Y sus pesadillas.
A la más absoluta y definitiva falta de necesidad o motivos para que hacer que las cosas fuesen lo que fuesen.
Vuelta a la inocencia.

Porque creo que a veces hay cosas que no mueren. Solo duermen.
O mueren en su mayoría.

Saturday, July 26, 2008

A lo largo de nuestra vida nos hartamos de leer en el messenger y en blogs baratos como este frases descargadas del móvil tipo "La vida no se mide por los momentos que respiras, sino por los momentos que te quedas sin respiración".

Yo me atrevería a decir que, entre otras cosas, la vida se mide por esos momentos en los que por fin comprendes el significado de esas frases.

Friday, July 04, 2008

"Cuando creces, te vas dando cuenta de que lo que te diferencia de cuando eras pequeño es que tu moneda de cambio son las decisiones. Al fin y al cabo, es lo único que te queda.
Cuando pidas consejos, nuna jamás esperes una aprobación o una negación. Solo consejos que te puedan dar más información. Pero que toda decisión tomada venga de ti. Si pides consejo y veinticinco personas te dicen "no", pero en tu cabeza sigue sonando "sí", ya sabes la respuesta. Y asumes las consecuencias.
Saldrá peor o mejor. Te joderás igualmente si la cagas, y perderás gente u oportunidades, pero será tu problema.
Porque habrá sido tu decisión, con todas sus consecuencias. Eso es lo que nos hace crecer".